por Martín Auza
Grandes corrientes de expansión en todos los órdenes comenzaron en la segunda mitad del siglo XIX y continuaron durante varias décadas en el siglo XX. La independencia, el nacimiento de los estados, la llegada de la democracia en varios países y la conquista de muchas de las libertades individuales, llevaron a grandes innovaciones en las artes, incluida la música.Los compositores provenientes de los estados jóvenes, tenían un vivo interés por los temas políticos de su patria, cosa que no ocurría en países políticamente fuertes como lo eran Francia, Alemania y Austria.
Esto probablemente haya influido en los caminos elegidos por muchos de ellos. Después de todo, luchar por la afirmación nacional no es patrimonio exclusivo de los políticos. También se lucha desde la cultura, y entre sus muchas formas, a través de la creación musical.Poco a poco la prominencia de los compositores alemanes y/o italianos comenzó a declinar, desafiada básicamente por los diferentes nacionalismos que surgían en el resto del mundo. Así fue como la música de los países de Europa del este comenzó a diferenciarse e inició, de esta manera, el camino hacia una independencia cultural. Ahora los compositores tenían otros caminos, y ese "espíritu nacional" heredado de romanticismo, era uno de ellos. Los italianos y los alemanes no se cuestionaban la necesidad de hacer música nacional, pues sus predecesores ya lo venían haciendo desde siempre. No fue así con los rusos, húngaros y checos - por citar algunos - quienes en muchos casos optaron por un arte propio y no seguir con la inercia de las tendencias imitativas. Poco a poco los elementos propios de cada región aportados por los compositores fueron infiltrándose en la música más cosmopolita de occidente, y nuevas obras y lenguajes particulares vieron la luz. Las obras que, bajo el título de "Evocaciones del este", se presentan en este disco son estilísticamente muy diversas. Algunos son obras muy establecidas dentro del repertorio de Cámara como las obras de Martinû, Bloch y Taktakishvili. Otras, casi desconocidas para los mismos flautistas. En su conjunto no pertenecen a una escuela y/o corriente estética en particular y hasta resulta difícil encuadrarlas dentro del repertorio propio de la flauta, ya que éste se centra fundamentalmente en obras compuestas por autores alemanes y franceses. No hay duda sobre el aporte cualitativo y cuantitativo que los compositores de esos países hicieron durante los últimos 300 años al repertorio para flauta. Sin embargo hay obras valiosas que dio el siglo pasado, algunas de ellas de la mano de las llamadas escuelas nacionales, que permanecen aún hoy injustamente ausentes de los programas de estudio de los Conservatorios y Escuelas de Música. Evidentemente el auge y difusión de la La Escuela Flautística Francesa Moderna de principios del siglo XX colaboró para que este otro repertorio permaneciera en la sombra.Pues ¡hágase la luz! y disfrutemos por 60 minutos de estas obras, las cuales comparten un trasfondo histórico común: el de la emigración, la guerra y el exilio.














