por Martín Auza
A medida que nos acercamos a finales del siglo XIX vemos como todo el legado Romántico comienza a evolucionar hacia lo que será la música del siglo XX. Durante este período, París es la meca cultural y el Conservatorio de esa ciudad domina la educación musical y flautística en la Francia de ese entonces. Atrás quedaba la gran tradición flautística francesa de la primera mitad del siglo XIX con autores-intérpretes como Tulou, Altes, Demersseman, Berbiguier o Briccialdi, caracterizada por obras de virtuosismo como los temas con variaciones, piezas de salón, polkas, etc.
Paul Taffanel - Profesor de Flauta del Conservatorio de París entre 1894 y 1908 fue sin duda quien con su refinada ejecución, su pedagogía y su influencia entre los compositores de la época, inició el período tal vez más fructífero para la flauta. Su legado no solo inspiró a las siguientes generaciones de compositores franceses sino que ejerció una fuerte influencia sobre todo el repertorio flautístico del siglo XX.
Esta nueva etapa, que se conoce como La Escuela Flautística Francesa Moderna (1860 - 1950) se caracterizó por varios aspectos. En lo estrictamente técnico, por un sonido brillante, una clara y ligera articulación y el uso de un cuidado vibrato con características vocales, ausentes en la flauta hasta ese momento. En lo estético, por su cercanía y afinidad con la corriente impresionista en la pintura, donde la preocupación por la luz y el color estaban siempre presentes. Así es como la música va a experimentar importantes cambios dinámicos y tímbricos, a fin de adaptarse a las nuevas demandas expresivas de la época.
En 1860, cuando Dorus fue nombrado Profesor de Flauta del Conservatorio de París, esa institución oficializó el uso de la flauta sistema Boehm. Como resultado, la flauta de madera cedió su lugar a la de metal, instrumento que pasó a convertirse en el estándar de esta nueva Escuela flautística. Famosos Luthiers como Louis Lot, Auguste Bonneville, Louis Lebret y otros ayudaron con sus instrumentos a formar ese estilo de ejecución nuevo, propio de los franceses, que muy pronto influenciaría al resto del mundo.
Los estudiantes en el Conservatorio de París tocaban durante el mes de julio exámenes públicos llamados Concours, para los cuales se encargaban obras a los compositores. Ese es el caso de obras como las de A. Georges y G. Hüe presentes en este disco.
Intérpretes franceses memorables como Paul Taffanel, Adolphe Hennebains, Philippe Gaubert, Gaston Blanquart, Louis Fleury, Georges Barrère (este último de gran influencia en los Estados Unidos), Georges Laurent, René Le Roy y más tarde Marcel Moyse, hicieron, en distinta medida, aportes para el desarrollo de ese nuevo estilo nacional.
Revivamos entonces el espíritu de esa época. Dejémonos encantar por esta música intimista, por esta nueva melancolía expresiva que, desde Francia, iba a conquistar el mundo.














