La música es de las pocas cosas que nos gusta conservar con el paso de los años. Y no me refiero a nuestros discos o cassettes, no. Hablo de música anterior a nosotros. Música que ha perdurado con el paso del tiempo y que ha llegado a nuestros días como una parte, no solo de nuestra historia, sino de nuestra cultura. Y que mejor entorno para disfrutar dela música que el Palacio de Avellaneda, en Peñaranda de Duero.














