La evolución de la flauta travesera

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por Antoni Pons Seguí

La flauta travesera es posiblemente uno de los instrumentos más antiguos existentes. Se cree que los neandertales la conocieron, ya que se conserva un fragmento de fémur que, por sus características, podría haber formado parte de una flauta. Aun así, esta teoría sigue estando no del todo demostrada. Es difícil saber con certeza cuáles fueron los orígenes de la flauta. La referencia más antigua que poseemos aparece en un poema épico chino, el Shih Ching, fechado entorno al año 900 a.C., en donde la flauta travesera recibe el nombre de ch’ie.

 

 

Sabemos a través de pinturas y mosaicos greco-romanos y relieves etruscos que éstos ya conocían la flauta travesera hacia el siglo III a.C. A partir del siglo V d.C. parece como si la flauta cayera en desuso con la caída de Roma. No será hasta el año 1100 d.C. cuando volvemos a tener noticias de la flauta. Posiblemente ésta pasó a través de Bizancio hasta las zonas de habla alemana, donde se convirtió en instrumento militar (de ahí su antiguo nombre de flauta alemana).

En España encontramos un tipo de flauta llamada ajabeba (axabeba, caxabeba, exababa, exabeba, etc.). El tema de la ajabeba ha sido bastante discutido. No está del todo clara su tipología, si es travesera o de pico. Según apunta Antonio Torralba, la ajabeba morisca era un instrumento parecido al nay (árabe, persa y turco), que se toca de forma casi vertical. Según esta teoría, en la miniatura de las Cantigas de Alfonso X el Sabio no aparecen dos ajabebas moriscas, como se creía, sino dos flautas alemanas. De todas formas, la ajabeba parece haber tenido un papel importante durante la Edad Media en España. En 1337, Pedro IV de Aragón tenía a sueldo a dos juglares de Játiva tañedores de rabel (Hali Exigua) y de ajabeba (Cahat Mascum). Finalmente pasaron a formar parte de su cuerpo de ministriles. En el Poema de Alfonso Onceno (1348) de Rodrigo Yáñez se enumeran los instrumentos que los juglares tañeron durante su boda en el Monasterio de las Huelgas (Burgos): La guitarra serranista, estromento con razón; la exabeba morisca, allá e medio canón. También la menciona el Arcipreste de Hita en el Libro del Buen Amor: Dulçema, e axabeba, el finchado albogón, çinfonia e baldosa en esta fiesta son.

La flauta travesera renacentista estaba formada por una sola pieza y su perforación era cilíndrica, con seis orificios de notas, que se tapaban directamente con los dedos, además del de la embocadura. Se construía en tres medidas: bajo en sol, tenor en re y alto en sol o la. El primer tratado que habla de la flauta travesera (Zwerchpfeiff) es el Musica Getuscht de Sebastian Virdung, publicado en 1511. Otros tratados que hablan de la flauta travesera són el Musica instrumentalis deudsch (1529) de Martin Agricola y el Sintagma Musicum II (1619) de Michael Praetorius. Es sabido que M. Lutero, aparte de poseer una bonita voz, tocaba la flauta alemana y el laúd.

Podemos decir que en España, según aparece en los inventarios de esta época, la flauta travesera fue un instrumento muy utilizado. En 1555, entre los bienes de la reina María de Hungría, hermana de Carlos V, había 49 pífanos (piphanos), nombre con el que era conocida la flauta travesera en España. En el inventario de Felipe II del año 1598 se nombran 54 pífanos, tan solo 13 flautas de pico, 29 cornetos y 23 violas da gamba. El inventario incluía muchos instrumentos de la reina María de Hungría. En otros inventarios, como el de Enrique VIII, del año 1547, se nombran 74 flautas de pico y 72 flautas alemanas. Como dato sorprendente, en el inventario de la Hofkapelle de Stuttgart de 1589 son nombradas 48 flautas de pico y… ¡220 flautas traveseras!

Los franceses fueron quienes más contribuyeron en el desarrollo de la flauta travesera. Durante la segunda mitad del siglo XVII, Philbert Rebillé y René Pignon Descoteaux popularizan el instrumento en Francia. En torno al 1660, los Hotteterre, familia de constructores de instrumentos de viento, dividen la flauta en tres partes e introducen la primera llave en la flauta, que se accionaba por medio del dedo meñique, pudiendo realizar así la nota re#. Su perforación pasó de ser cilíndrica a ser cónica convergente para extender el registro agudo y mejorar la exactitud entre octavas. Uno de los miembros más reconocidos de la familia fue el célebre flautista, luthier y compositor Jacques-Martin Hotteterre (1674-1763), apodado "Le Romain" seguramente por la temporada que pasó estudiando en Roma. En 1707 publica en París el tratado "Les Principes de la flute traversiere, ou flute d'Allemagne; de la flute a bec, ou flute douce; et du haut-bois".

Con la flauta dividida en tres partes se podía afinar el instrumento ajustando o desajustando la cabeza o parte superior de la flauta y su transporte era más cómodo. Ya entrado el siglo XVIII, se divide la flauta en cuatro partes, ya que si se separaba excesivamente la cabeza del resto del instrumento, la relación entre el tapón y los orificios de entonación resultaba demasiado modificada y la flauta quedaba entonces desafinada. Posiblemente, la flauta de cuatro partes más antigua que nos ha llegado hasta hoy día es la del constructor Johann Heinrich Eichentopf (Leipzig, 1678-1769), quien llegó a entablar amistad con J. S. Bach. Otros ejemplos de luthiers que construyeron la flauta de cuatro partes fueron Jacob Denner, Thomas Stanesby, August Grenser, Thomas Lot o los famosos Johannes Hyacinthus Rottenburgh y su hijo Godfridus Adrianus Rottenburgh. En la actualidad, muchos flautistas utilizan copias de las flautas de los Rottenburgh. Las únicas flautas traveseras españolas del siglo XVIII que se conservan son las de los Xuriach, familia de constructores afincada en Barcelona. Una de ellas se conserva en el Museo de la Música de dicha ciudad, la otra pertenece a una colección privada. Según la Gran Enciclopedia Aragonesa On-line, existe una flauta travesera del s.XVIII, propiedad de un particular en la ciudad de Borja (Zaragoza).

Gracias a todas las modificaciones que sufrió la flauta, compositores tan conocidos como Bach, Telemann, Handel y Vivaldi sintieron gran atracción por la flauta travesera y la usaron en gran medida tanto en sus obras instrumentales como en sus obras vocales. En Francia se convirtió en el instrumento de moda y la utilizaron compositores como Charpentier -quien diferenciaba ya entre flutes douces y flutes allemandes en su Messe pour plusieurs instruments au lieu des orgues H.513 (1674-1676)- Marais, Couperin o Lully. Éste último especificó en el “Prelude pour l’amour” de su ballet Le triomphe de l'amour de 1681 el uso de flutes d’allemagne. Michel de la Barre fue el primero en publicar la primera serie de sonatas dedicadas a la flauta travesera en sus Pieces pour la flûte traversière avec la basse-continue de 1703. Por otra parte, Antonio Vivaldi fue el primero en publicar una serie de conciertos dedicados al flauto traverso como instrumento solista en su opera X del año 1728.

No han aparecido suficientes escritos que nos aclaren la situación en que se encontraba la flauta travesera en España antes del siglo XVIII. Cuando se decide ampliar la plantilla de músicos de la Capilla Real de Madrid aparece el nombre del toledano Manuel Cavazza, primero de los oboe que también tocarán flauta de la Capilla Real. No obstante, es muy posible que los anteriores oboístas ya tocaran la flauta travesera. Cavazza ingresó en la Capilla Real en 1742 y fue uno de sus más prestigiosos miembros. A parte de música escribió también libros teóricos.

Otro oboísta-flautista de gran renombre que ingresó en la Capilla Real en 1748 fue el catalán Luis Misón, reconocido por sus tonadillas escénicas. Fue calificado como el inimitable, gustoso, delicado orpheo de nuestro siglo en el libreto publicado del primer Juego de la tonadilla de 1761 y elogiado por Samaniego en su poema “El tordo flautista”. Su música instrumental sigue en gran parte sin ser localizada, como es el caso de sus doce Sonatas a flauta trabesiera y viola, obligadas, echas para el Exmo. Sor. El Señor Duque de Alba, divididas en dos partes. Misón murió el 13 de febrero de 1766. Manuel Espinosa ocupó la plaza de oboe y flauta en 1777 por ser el más diestro en ambos instrumentos y especialmente en la flauta. Alcanzaron igual notoriedad los hermanos José, Juan y Manuel Pla, también catalanes y trasladados a Madrid. Los tres tocaban la flauta travesera y el oboe. José y Juan recorrieron Italia, Inglaterra y Francia. Manuel permaneció en España siendo oboe en Las Descalzas Reales y en las Reales Guardias Españolas y sirviendo en la Capilla Real. Los tres hermanos dejaron un gran número de obras instrumentales para flauta, oboe y violín.

En 1752 se publica el tratado Versuch einer Anweisung die Flöte Traversiere zu spielen de Johann Joachim Quantz, donde menciona la introducción de una segunda llave en la flauta para diferenciar el mib del re#, aunque parece ser que no tuvo gran éxito.

Durante el siglo XIX se le fueron añadiendo nuevas llaves a la flauta. El 1832, Theobald Böhm idea un nuevo sistema de llaves y digitación para la flauta de tubo cónico. La invención de este sistema viene dada por la necesidad de usar la modulación cromática en la música de la época y la adopación de temperamentos más cercanos al “temperamento igual”. En 1847 aplicó su sistema a una nueva flauta con tubo cilíndrico, cosa que permitió igualar el color de las notas, e introdujo la flauta metálica. La flauta cilíndrica de Böhm ha llegado hasta hoy día prácticamente sin ninguna modificación.

 

 

 

 

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