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La arquitectura militar

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Forman parte de nuestra historia y dominan el paisaje de gran parte de los pueblos de nuestro país. Han sido testigos del paso de los tiempos a lo largo de decenas de siglos, y todavía, muchos de ellos, se alzan orgullosos, desafiando a una época que ya no los necesita y que, en la mayor parte de los casos, los relega al olvido y al abandono.

Hablamos de nuestros castillos, torres y fortalezas. Varios miles de construcciones de todas las épocas que se distribuyen por todo el territorio del país. Son una parte de nuestro patrimonio monumental, histórico y artístico, que ha sido violentado durante muchos años, desmembrándolo en muchos casos para utilizar sus piedras en otras construcciones, o abandonándolos a su suerte, esperando que el paso del tiempo acabe por reducirlos a ruinas…

El castillo como arquitectura militar

Existen construcciones militares desde que el ser humano se organiza socialmente. Surgen ante la necesidad que tiene el individuo de defender su territorio y a los habitantes que viven en él. La construcción militar permite el control desde determinados puntos que se consideran más favorables para desarrollar esta función. La selección de estas ubicaciones depende sobre todo de la orografía del terreno, además de otros condicionantes secundarios, pero no menos importantes como el acceso a los víveres.

En una comarca montañosa, por ejemplo, los enclaves estarán situados a una cierta altura y, desde ellos, se dominará su entorno y las vías de comunicación.La vigilancia de una amplia zona no supone que desde un solo castillo se tenga que divisar toda ella. Surgirán a su vez otros, dependientes del principal, cuya finalidad será la de controlar los puntos más alejados y servir de vínculo de unión. Entre ellos se situarán torres vigías con la finalidad de mantener una comunicación más fluída dentro de aquel espacio.  Todos esos enclaves conformarán el conjunto castral, cuya misión será ejercer una acción directa sobre el territorio circundante. De ahí que todo el castillo principal deba tener en el área de su dominio otra serie de fortificaciones secundarias, y estas, a su vez, unos puntos estratégicos en los que se situarán las mencionadas torres de vigilancia. En muchas ocasiones, su misión será controlar una pequeña extensión territorial, pero también transmitir cualquier aviso o mensaje.

Las construcciones militares has existido a lo largo de toda la historia. Allí donde el ser humano tuviese propiedades o grupos sociales que proteger podemos encontrar muestras de esta tipología de arquitectura, que ha representado a la sociedad de la que forma parte, modificándose en estructura, materiales y funcionalidades, conforme evolucionaba la sociedad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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